Acepto las condiciones. Usos y abusos de las tecnologías digitales
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Resumen

Cristóbal Cobo, investigador asociado del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford (Inglaterra) y directordel Centro de Estudios Fundación Ceibal (Uruguay) presenta su nuevo libro "Acepto las Condiciones: usos y abusos de las tecnologías digitales" 

Publicado por la Fundación Santillana, el libro está disponible en abierto, al igual que las anteriores publicaciones de Cristóbal Cobo: “Planeta Web 2,0” (junto a Hugo Pardo, 2007), “Aprendizaje Invisible” (junto a John Moravec, 2011), “Innovación Pendiente” (2016).

El autor, de origen chileno plantea preguntas que debemos empezar a gestionar todos y cada uno de los ciudadanos digitales del siglo XXI. ¿Vivimos una crisis de confianza en los agentes digitales? ¿Es urgente una alfabetización crítica desde la escuela? ¿Quién elige por nosotros cuando elegimos en el contexto digital? ¿Son los algortimos cajas negras? Explora acciones y estrategias para reducir las actuales asimetrías de información y propone limitar el poder de las tecnologías a través de la educación, del desarrollo de nuevas habilidades o la adopción de una nueva ética digital.

Hola Cristóbal, después de leer tu libro hay una pregunta que no podemos dejar pasar ¿Está preparada la escuela de hoy para guiar a su alumnado en el desarrollo de un pensamiento crítico en el uso de la tecnología?

Respuesta de Cristóbal: Yo creo que, a un nivel primario, la discusión ha estado alineada en cuanto a cómo la escuela, que hace un proceso de depuración de contenidos y competencias que son fundamentales, lidian en un entorno de abundancia de información que es lo que ofrecen estas plataformas, una cantidad casi infinita de recursos educativos muchos de ellos de muchísimo valor. Pero yo creo que hay una agenda un poco más compleja que esa y es ¿qué pasa cuando aprendemos a aprender en espacios donde no es necesario pensar?, es decir, que en entornos de abundancia de información parece que no necesitamos pensar. Entonces, ¿Google nos hace más estúpidos? Yo no sé si nos hace más estúpidos o no, pero lo que sí sé es que actuamos muchas veces de manera automática sin reflexionar en los procesos que son tan importantes y eso no solo afecta a los niños. Cuando tenemos adultos que están mandando un mensaje de texto mientras están conduciendo, queda evidente que las capacidades de autorregulación hoy en día hay que revisarlas porque no estamos teniendo una relación horizontal con la tecnología.

¿Cómo pueden los centros educativos preparar a sus estudiantes para lo que está por venir?

R: Si yo supiera el futuro, claramente no estaría sentado en esta silla en este momento. Pero lo que sí sabemos es que los cambios técnicos van mucho más rápidos que los cambios sociales, los cambios políticos y los cambios culturales. La única fórmula mágica, creo yo, es tener los observatorios abiertos, generar discusiones y no dejar que nos vuelva a pasar los que nos pasó hoy día, que internet y estas pocas compañías evolucionaron a la velocidad del rayo, y los estados y la sociedad quedaron embelesados en la dulzura de lo digital sin contar los costes que asumimos en el cambio.

¿Seguimos vinculando la innovación a la tecnología y no a las personas?

R: La innovación está completamente ligada al contexto digital, es una buena pregunta ¿el huevo o la gallina? Yo creo que no hay tiempo para extremismos, ni tecnofobia, ni tecnoutopía nos sirven en este minuto. Esas visiones más radicales me parecen que hoy en día generan ruido. El libro plantea la pregunta ¿a qué costo estamos centrándonos en los circuitos digitales? Y quizás la pregunta es ¿cómo navegar en estas zonas intermedias donde aprovechamos lo mejor de la tecnología sin renunciar a cuestiones que hoy día parecen ser desechables como la privacidad, como el derecho a la intimidad, como el derecho al silencio? Y en esa línea, la innovación es un camino para el cambio, pero la innovación no parece que sea el objetivo, me parece a mí que el objetivo final es cómo ofrecer instrumentos para una mejora en la educación. Una educación que persiga ser mejor, una educación que se centre en esos objetivos fundamentales, que deberían ser ayudar a las personas que van a vivir en lo que queda de este siglo y el siglo que viene para inventarse y desempeñarse en contextos de mucha incertidumbre. Conseguir tener la capacidad que tienen los científicos que es volver a hacerse preguntas, volver a experimentar y, entonces, si la innovación sigue en ese camino, si la tecnología sigue en ese camino, fantástico, pero son medios el fin es otro.

En educación las grandes compañías tecnológicas están cobrando un gran protagonismo. ¿Somos conscientes de lo que les estamos dando a cambio?

R: Hoy en día ya ni siquiera nos cuestionamos el hecho de que sean gratuitas, asumimos que tienen que ser gratuitas, la gente en general decimos ¿por qué voy a tener que pagar por algo que está ahí? Es algo que ni siquiera discutimos, es invisible el hecho de que nosotros cedemos un montón de cosas a cambio de los servicios que nos dan. Pero esto no ha sido sencillo porque ha habido una concentración muy alta de flujos de información, de poder, de capacidad de influencia en un número de actores muy pequeño que, justamente, son el anverso de como imaginamos internet, lo imaginamos como un espacio de diálogo, diverso, de muchas voces, de muchos colores, de muchos matices y hoy en día hay una parte importantísima del tráfico de internet que está concentrado en unos pocos. Entonces la pregunta que yo me hago es ¿a más poder también más responsabilidad social? Y esa me parece que es una pregunta que no hemos respondido, parece que estamos en condiciones de exigir que estas empresas se hagan también cargo de todo el tiempo, de toda la confianza, de todos los datos que nosotros ponemos ahí. Y eso ha quedado claro en el 2018 que no ha ocurrido todavía.

¿Estamos agotando los últimos momentos de tecnoentusiasmo y empezamos a ser conscientes de los riesgos de la tecnología?

R: Las escuelas han sido agencias u organizaciones entusiastas de la tecnología y de las posibilidades que traen, pero también han querido comprar un ticket con un atajo, es decir, asumiendo los beneficios y no dándole la suficiente prioridad a la responsabilidad que esto implica y yo creo que hoy día somos mucho más conscientes de que el tiempo que nuestros niños y nuestros jóvenes están dedicando en línea tenemos que buscar mecanismos para acompañarlos, para orientarlos, tenemos que construir espacios de diálogo para reflexionar sobre algunas de las cuestiones que quizá no salen de lo legal, pero sí quedan en los límites de lo ético. Eso implica hacer espacios de diálogo docentes, estudiantes y padres para discutir sobre esto, y esto implica también desarrollar nuevas competencias, desarrollar nuevos espacios de diálogo, desarrollar nuevos comités de ética digital en las instituciones educativas, esto va a ser de un día para otro, a medida que la tecnología cambia a un ritmo acelerado. Es fundamental tener el observatorio abierto y estar aprendiendo de los cambios de la realidad para ver como esto afecta o beneficia a la escuela y a su comunidad y, entonces, qué conversaciones tenemos que tener, yo creo que eso es parte de la agenda de discusión que tenemos hoy en día.

Los profesores, como los padres, se enfrentan al reto de guiar a su alumnado en el uso de dispositivos que los propios estudiantes conocen, en ocasiones, mejor que ellos. ¿Qué claves propondrías a los docentes y a los padres que se sienten sobrepasados por esta situación?

R: Alan November dice algo que a mí me gusta mucho dice “una de las autocríticas que podríamos hacer es que hemos puesto mucho énfasis en las competencias tecnológicas, instrumentales, informacionales y no suficiente en un pensamiento crítico sobre qué posibilidades te traen estas tecnologías, qué mundos creas y qué tipos de interpretaciones les puede o no atribuir. Entonces, si ponemos un poco más de énfasis en esta segunda parte que tiene que ver con aprender a decodificar, no solamente a aprender a producir contenido sino aprender a decodificar de donde vienen esos contenidos, evidentemente tenemos que hacer un poco de un análisis quizás más crítico de las habilidades digitales que hemos promovido hasta ahora, quizás hay que pensar ¿cuánto tiempo estamos en esas redes? ¿cuánto nos dejamos influenciar cuando escogemos el primer resultado de la búsqueda? ¿a qué costo utilizamos información fastfood? Son algunas de las cuestiones que nos tenemos que hacer y me parece que la escuela es el lugar perfecto para analizar este tipo de cuestiones. El último ejemplo, hay una atención en distintos países de si incorporar o no, por ejemplo, los teléfonos en clases, algunos dicen que se distraen y otros dicen que es una plataforma educativa, lo que queda claro es que hay que aprender a utilizarlo con mecanismos de autorregulación, y yo me pregunto ¿qué mejor lugar para desarrollar esa capacidad de autorregulación que los entornos de formación?

¿Qué responsabilidad tiene la escuela en el uso de los datos que generan sus alumnos durante las horas de aula?

R: Usos y abusos o usuarios o usados es un poco la atención que tenemos hoy en día cuando no queda claro si somos los usuarios de las tecnologías o estas plataformas las que utilizan nuestros datos para poder rentarlos o para poder optimizar experiencias de consumo. En este contexto es fundamental que jóvenes y no tan jóvenes podamos reflexionar sobre cómo entrar en estos escenarios sin olvidar los costes. Esto tiene que ver con pensar como una ciudadanía digital, desde una mirada mucho más crítica que lo hemos hecho hasta ahora. Hasta ahora se ha puesto mucho énfasis en crear contenidos, en crear una presencia, en construir una identidad y hoy en día decimos que eso es tan importante como aprender a no ser manipulado. Es tan importante como saber donde están tus datos y es tan importante como poder contar con actores representantes de la asociación civil y del estado que te puedan proteger de situaciones que son tremendamente asimétricas en cuanto a información.

¿Es urgente un debate social sobre la ética de la tecnología?

R: Hoy en día existe un enorme interés por avanzar a una ética digital, pero le podemos quitar el componente digital si queremos, el componente final del día es que “mi bien no sea a costa del tuyo”. Entonces, si incorporamos los circuitos digitales por supuesto que se puede enriquecer, lo mismo que la ciudadanía digital, lo que le importa es que una persona pueda hacerse responsable y cargo de los deberes y derechos que tienen en un contexto de comunidad. Yo creo que la Unión Europea, a través de la normativa que aprobaron el año pasado en mayo, inició un buen camino en la línea de lo legal, pero lo legal no alcanza para abarcar los componentes éticos, que son mucho más sensibles y mucho más adscritos a un contexto, y hay que revisarlos con mucho más detalle y actualizarlos de manera permanente. La ética digital es una conversación que tenemos que tener y la única preocupación que yo tengo hoy día es que muchas empresas muy grandes lo ven como una estrategia de marketing muy seductora para ganarse bonos. Entonces lo que tenemos que hacer también es aprender a leer entre líneas cuando las empresas nos dicen “aquí tenemos una ética digital está centrada en usted”.

¿Se acerca el fin de la luna de miel digital? ¿Qué significa eso exactamente para los usuarios?

R: El embelesamiento de lo digital es producto de la enorme cantidad de ofertas que ofrecen los circuitos digitales. Reducir los costos, acercar las distancias, conectarnos con personas y evidentemente hay muchas posibilidades detrás, pero también es cierto que hemos puesto demasiado énfasis en las posibilidades y hemos dejado un poco de lado los costos ¿cuál es el costo de transacción? Yo creo que hoy en día somos mucho más conscientes de ello. Ha llegado el momento de salir de esta luna de miel de solo ver lo romántico y no dejar de ignorar estos otros aspectos, estamos en un momento importante para poder discutir estos temas en profundidad. 

Equipo SantillanaLAB

#SantillanaLAB

"#SantillanaLAB es el espacio de conversación en el que todos y todas reflexionamos juntos desde el presente para diseñar la educación del mañana". #elalumnocreayenriquece #siquierespuedes #recursoseducativossomostodos

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