Marta Tarín nos cuenta la importancia de llevar el cine al aula con la colaboración de todos y todas
X

Resumen

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha asumido el compromiso de liderar la conceptualización e implementación de un Plan de Alfabetización Audiovisual en España. Para ponerlo en marcha es imprescindible sentar en la misma mesa de debate y consenso a los distintos agentes tanto del contexto audiovisual como del educativo.

Después de dos años de trabajo tienen listo un documento marco para facilitar el engranaje de todas las entidades, organizaciones, familias y personas que lo pueden hacer posible, y lo han editado en formato libro. “Cine y educación. Documento marco para el proyecto pedagógico impulsado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España”.

En la agenda del proyecto está previsto establecer canales directos de comunicación con los responsables educativos culturales de los diferentes partidos políticos. Con este fin el día 5 de junio a las 11h. tendrá lugar en la sede de la Academia de cine una mesa redonda titulada “Cine y educación, ¿una cuestión de estado?.

La coordinación del documento marco, en el que la Academia de cine lleva trabajando desde 2017, ha contado con tres especialistas: por parte de la Fundación Academia de cine, Fernando Lara y Marta Tarín, y por parte del contexto educativo, Mercedes Ruiz.

Entrevistamos a Marta Tarín, coordinadora de la gestión y desarrollo de proyectos en Fundación Academia de Cine para conocer más en profundidad los objetivos del Plan de Alfabetización Audiovisual promovido desde la Academia de cine. 

Para los profesionales de la educación que no hayan tenido la oportunidad de conoceros antes, ¿nos presentas la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas?

Respuesta de Marta Tarín: La Academia de cine es una asociación de profesionales del sector cinematográfico, formado por todos los profesionales de las distintas especialidades técnicas y creativas, ahora mismo hay más de 1.500 académicos y su objetivo es promover el cine español y la formación de nuevos espectadores. Desde hace varios años, la presidencia de la academia está muy comprometida con el impulso de programas educativos. A partir de 2017, que estaba Yvonne Blake como presidenta, el proyecto ha tomado un nuevo impulso.  Primero con un especial de la Revista Academia (nuestra publicación trimestral) sobre cine y educación que recogía la firma de numerosos expertos en la materia, tanto en la parte cinematográfica como pedagógica, y desde entonces organizando en la sede la academia unas jornadas de cine y educación, con la participación de muchas personas que están trabajando en distintas iniciativas en todas las comunidades autónomas.

¿Qué misión tiene el libro que acabáis de publicar?

R: El objetivo del libro es ofrecer los itinerarios posibles a las autoridades educativas para la implantación de planes de alfabetización audiovisual en el sistema educativo y, además, que sea una herramienta para los profesores. Que los docentes tengan instrumentos para llevar el cine al aula a través de dos listados de películas orientativas, junto a otras herramientas para introducir programas de alfabetización audiovisual en las aulas.

¿Cómo se pone en marcha la creación de ese documento marco?

R: En 2017, después de hacer las jornadas que te contaba en la Academia, vimos la gran repercusión que habían tenido tanto en la comunidad educativa como en la cinematográfica, y la presidencia decidió poner en marcha un proyecto propio de cine y educación, un proyecto que implicara e incluyera a todos. Lo primero que hicimos fue reunirnos con el sector cinematográfico y a continuación con representantes de la comunidad pedagógica, para confirmar que había consenso, que realmente todos estábamos de acuerdo de que el cine debería estar en las aulas. A partir de ahí se creó una comisión de trabajo, formada por representantes del contexto cinematográfico y del contexto pedagógico, y fuimos creando líneas de investigación, teniendo en cuenta todos los elementos importantes a la hora de generar una herramienta común: los derechos de comunicación y servicio público de las películas, la formación de profesores, el estado de la legislación en cada comunidad autónoma. Este trabajo empezó constituyendo una serie de líneas de investigación que se desarrollaron junto a distintas instituciones académicas, y terminó convirtiéndose en este libro. 

¿Ha sido necesario poner a muchos agentes de acuerdo?

R: Sí, en este proyecto han participado muchos representantes tanto de la parte creativa como de la parte industrial del cine; desde Fedicine que son los distribuidores; Egeda que son los que gestionan los derechos; hasta representantes de algunas de las iniciativas que están funcionando en España muy bien como es “Un día de cine” de Ángel Gonzalvo o “Mucho (+) que cine” de Carmén Buró o “Cero en conducta” de Mercedes Ruiz. Para La Academia la presencia tanto de la parte pedagógica como de la parte cinematográfica era esencial para articular un proyecto así.

¿Forma parte del plan el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes?

R: Sí, por supuesto, nosotros intentamos que el cine se entienda no solo como una herramienta muy potente a nivel didáctico, también que se vea como una ayuda para desarrollarse personal, cognitiva e intelectualmente. El cine te permite conocer otras culturas, te permite ponerte en el lugar del otro, y eso es fundamental para el aprendizaje. Con el Plan de Alfabetización Audiovisual intentamos que el cine se vea como una vía de desarrollo personal y de pensamiento crítico, porque a fin de cuentas crecemos con él y estamos consumiendo productos audiovisuales continuamente.

¿Se puede conseguir sin la colaboración de las diferentes administraciones educativas?

R: El plan es una propuesta, unas claves de cómo se podría desarrollar pero, en definitiva, son las autoridades educativas quienes podrían implementar de verdad el plan, que consistiría básicamente en definir un núcleo central de trabajo similar al asumido en Francia con el CNC (Centre national du cinéma et de l'image animée), y que aquí podría ser el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) u otra entidad. Su misión sería proporcionar las directrices maestras y articular toda la red de iniciativas independientes que están funcionando ahora mismo en España (existen ya planes maravillosos en todas las comunidades), y que se dotara económicamente a esas iniciativas para que se pudieran implementar en cada comunidad esos programas en los centros educativos que lo solicitaran.

¿Está previsto acompañar a los docentes en la formación necesaria para incorporar con garantías el Plan de Alfabetización Audiovisual?

R: Hemos detectado que un buen número de profesores desconocen las herramientas audiovisuales, y que además piensan que es muy complicado dar clase utilizando como recurso educativo el cine. Sabemos que hay propuestas formativas variadas, desde las iniciativas de la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) o la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya), que tiene un programa específico llamado “Cine base”, un curso orientado a docentes para impartir narrativa audiovisual en secundaria y en otro nivele. Aparte de haber muchos programas y de iniciativas privadas, a nivel público está el INTEF (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado) que ofrece cursos de formación continua. Creo que hay que incidir en la importancia de ayudar y formar al profesor porque es la clave para introducir verdaderamente el cine en las aulas.

¿El plan contempla también convertir a los estudiantes en generadores de contenidos audiovisuales?

R: Sí, el plan contempla formar en la dimensión expresiva del lenguaje cinematográfico, de entender cómo funciona y porque a fin de cuentas es una disciplina artística que tiene un lenguaje, unos códigos propios. Es fundamental saber entender e interpretar esos códigos. Por otra parte, es importante que el audiovisual forme parte del sistema curricular, no necesariamente como una asignatura, sino como una actividad insertada en una materia ya existente. Es bastante más sencillo introducirlo de manera progresiva y, al mismo tiempo práctica, que los y las estudiantes empiecen a practicar haciendo vídeos aunque sean cortitos. Está muy vinculado al aprendizaje del cine comprender cómo se hace, porque así le darán mucho más valor, que comprueben mediante la experiencia que no es tan sencillo hacer un plano, sino que lleva muchísimo tiempo prepararlo y rodarlo. Y que al mismo tiempo entiendan el porqué de los derechos de propiedad intelectual, de los derechos de autor, y la valía cultura de la producción audiovisual.

¿Qué papel tienen las familias en el Plan e Alfabetización Audiovisual? ¿Es importante que colaboren con los docentes para que sea un éxito?

R: Es fundamental, porque a fin de cuentas son también educadores de los futuros espectadores y desde casa se debe estimular a que los niños entiendan el cine y sepan interpretarlo, que lo consuman en las salas y no solo en los dispositivos.  Es importante que las familias vayan juntas a las salas de cine, porque en las salases donde pueden disfrutar de la experiencia única y especial que ofrece el cine. Sabemos que hay muchos niños que nunca han estado en un cine, que a lo mejor tienen 9 años y nunca han ido a un cine en su vida. En los pilotos que hemos desarrollado con algunos centros educativos, hemos comprobado que la experiencia que se genera y el asombro que produce en ellos; es fantástico ser testigo de esa sorpresa. Las familias pueden ayudar, a motivar para que los niños vayan al cine, que lo vean donde tienen que verlo, y que luego consuman también imágenes en cualquier otro soporte.

Si quieres saber más sobre cine y educación, echa un vistazo a la tweet-entrevista con Marta Tarín en @santillanalab

Isabel Andrade Gamarra

Comunicación en Santillana I+D+i

De regreso al futuro.

Inicia sesión para dejar un comentario

¿No estás registrado? Registrar

Debes escribir una respuesta