Bloque 1: Aprendizaje-Servicio

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Roser BatlleAprendizaje-Servicio

El éxito educativo está unido con el compromiso social

Te contamos cómo hacer que el aprendizaje genere beneficios para la comunidad 

Uno de los comportamientos que caracterizará a los alumnos del siglo XXI es el civismo. Los estudiantes del mañana tendrán que superar el individualismo y, en cierta medida, la impasividad actual para implicarse plenamente en la búsqueda del bienestar y el bien común, alcanzando así una sociedad más humanizada. 

Sabemos que la educación es un motor de cambio y sirve como herramienta para pasar del aprendizaje a la acción. El diseño del sistema de aprendizaje donde se interactúa socialmente se conoce como Aprendizaje-Servicio y la clave de su propuesta es ayudar a aprender haciendo un servicio a la comunidad. 

En esta ocasión, hemos contado con la reconocida pedagoga Roser Batlle, asesora de la Fundación SES de Argentina, participante de la Cátedra Medellín-Barcelona, emprendedora social y conferenciante habitual de TED-talks, que centra su eje profesional en difundir y promover el Aprendizaje-Servicio.

Roser Batlle señala que “a través de un servicio a la comunidad los alumnos van a aprender a organizarse, a repartirse el trabajo, a relacionarse con la gente”. Conjuntamente apunta que hay que agrandar el foco en la construcción del talento, pues “en la sociedad actual hay una fuerte tendencia hacia el talento personal de los niños y esto tiene su base porque la sociedad avanza de una manera tan rápida que si no ponemos el foco en el talento corremos el riesgo de que nuestros chicos, nuestras chicas, queden excluidos del tren del progreso".

"Sin embargo, si sólo enfocamos la educación al talento individual nos saldrán chicos egoístas, insolidarios, etc. El talento individual ha de ir intrínsecamente relacionado con el compromiso social, con las ganas de hacer cosas por los demás, con un sentimiento realmente altruista y generoso… sino podremos crear, formar chicos y chicas talentosos y monstruosos”, señala.

“A través de un servicio a la comunidad los alumnos van a aprender a organizarse, a repartirse el trabajo, a relacionarse con la gente

Para destacar un compromiso de la escuela con la comunidad que le rodea a través del proyecto Aprendizaje-Servicio hay que preguntarse sobre “las necesidades que se han detectado en el entorno sobre las que los niños y niñas pueden actuar y, en segundo lugar, preguntarse ¿quién está actuando sobre ellas?” según indica Batlle.  Muchas veces ya existen organizaciones e instituciones que están actuando y de esta manera la escuela puede plantearse tender lazos de colaboración con estas iniciativas y poner a los niños y a las niñas a trabajar juntos para aportar pequeñas soluciones a los problemas que azotan a la comunidad.

Además, exterioriza que hay que desmitificar que “los alumnos de hoy son los ciudadanos del mañana”. Batlle considera que así lo único que se consigue es “infantilizarlos permanentemente” dado que “los niños y niñas son ciudadanos del presente porque ya pueden hacer cosas en favor de su comunidad, ya pueden actuar como ciudadanos”.  

Finalmente, Roser Batlle anima a que los docentes difundan el Aprendizaje-Servicio porque no es una “metodología de despacho” sino que “es una realidad”. Por otro lado, les invita a contagiarse de la alegría de los alumnos que participan en estos proyectos y, si todavía queda algún docente resistente, le sugiere “investigar las experiencias que realizan Aprendizaje-Servicio, pues demuestran mejora de los resultados académicos y mejora de la convivencia en el aula”.

Roser Batlle

Pedagoga y emprendedora social, especializada en aprendizaje-servicio y comunicación en público